La dama de la imagen lleva escrito, entre otras cosas, que no se siente deseble por culpa de su cuerpo, y que su talla y peso la hacen sentirse poco femenina.
Tengo la sensación de que cada vez me encuentro con más gente (tanto hombres como mujeres) que se siente peor con su propio cuerpo. Miedo, verguenza o simple repugnacia a mostrarlo. Supongo que es el signo de los tiempos.
Tengo también la sensación de que "Odio al cuerpo" vendría a ser, por tanto, algo así como el siguiente paso tras el "Culto al cuerpo" en una escala que termina con la autodestrucción por la anorexia u otros métodos similares.
La amiga Veva ha escrito algo sobre este mismo tema, y si te pasas por este post de la Rubia, no deberías perderte lo comentarios que le han hecho, por que son francamente terroríficos.
Body of evidence (de donde está sacada la iamgen de arriba) es una estupenda galería de Geoff Cordner que explora estos miedos.
Si, ya sé que este empeza a se un tema bastante recurrente por este blog. Pero es que, la verdad, es algo que me asusta.
Comentarios
Las chicas que he conocido que estaban más buenas (creo yo) eran las más inseguras con su cuerpo.
Las chiquillas miran a esas modelos de metro ochenta y cincuenta kilos y quieren ser como ellas. Las veinteañeras decimos que es una barbaridad imponer esos ideales. Ahora me pregunto cuántas lo dicen con la boca pequeña, cuántas siguen queriendo ser como ellas.
Antes creía que la gente tenía miedo a la vejez porque la vejez anticipa la muerte. Ahora veo que nadie piensa en la muerte: es la vejez lo realmente horrible.
La galería es demoledora, y el mundo está loco.
He estado también cuatro años, ya de adulto, de pareja con una chica estupenda, y bulímica. Es inteligente, preciosa y le sale el talento por las orejas. ¿Qué falla entonces?
Muchas veces es una mera necesidad de control de algo. Necesidad de perfección, de cubrir unas espectativas inalcanzables. Tengo que ser la mejor hija, la mejor estudiante, la mejor amiga, la mejor novia, la mejor amante, la más guapa, la más delgada… y nunca llegan, nunca consiguen sentirse ese “ser perfecto” que pretenden ser. Entonces reducen todo a la comida, al control absoluto del cuerpo. Es mi cuerpo, lo conozco bien, mando yo. Y la inteligencia se agudiza aún más, la capacidad de generar excusas, de buscar dobleces a las preguntas directas… puede verse gordísima que es muy capaz de decir en voz alta que está demasiado delgada sólo para no levantar sospechas. Y es una guerra continua, cada momento, cada minuto. Joder, que difícil es desligar ese problema de todo lo demás, que difícil es tomar y hacer tomar conciencia de que “tú no eres un problema, tú eres Fulanita que, además, tienes un problema”.
Las reacciones de los demás también son complicadísimas. Joder, cuando ves a una persona con las dos piernas rotas en una silla de ruedas no se te ocurre decirle: “Pero coño, camina”. Cuando una persona tiene un cáncer y le están dando quimioterapia, nadie en su sano juicio le dice “joder, es que siempre estás con nauseas y calvo, que coñazo”… pero a la anoréxica, a la bulímica, si se le dice tranquilamente cosas como “come más” o “es que te inventas los problemas, eres una niñata malcriada”. Es el problema de las enfermedades que no se ven.
Tampoco se habla casi nunca de las personas que están al lado de las bulímicas o las anoréxicas, de los hermanos, los padres, los amigos, los novios… de la impotencia que se siente, de cuando después de comer van al baño, o cuando vas tú y te llega un olor inconfundible, o cuando encuentras decenas de envoltorios de chocolatina escondidos bajo la cama, o… o de cuando te cansas. De cuando te vuelves egoista y prefieres asumirlo como una realidad, lleno de resignación, cuando bajas los brazos, cuando dejas de preguntar “cómo estas con ‘ese’ tema”, cuando finges que no te das cuenta de nada…
En mi caso mi ex tuvo un “clic”. Una noche me despertó para decirme que no podía más y que la ayudara a frenarlo. En realidad eso fue lo suficiente para recobrar las fuerzas y las esperanzas, el primer mes de recuperación fue un infierno, la vi pasar auténtico “mono”, de tener pesadillas y sudar muchísimo un 8 de enero, de nerviosismo, de casi histeria… un auténtico síndrome de abstinencia. Poco a poco salió… nunca se sale del todo, hace poco me dijo que a veces tiene tentaciones muy fuertes… pero es cierto que ahora domina ella a la enfermedad mucho más que la enfermedad a ella. Ella hizo el “clic”. No sé como ocurrió, estímulos externos, cariño, madurez… pero fue ella la que dio el paso, la que tomó la decisión. Una de mis mejores amigas pasó por lo mismo. También me contó que su “clic” tuvo lugar el día que, al ver que no le cabía un pantalón de la 36, respiró hondo… y salió a comprarse uno de la 38. Mi amiga hace cinco años que salió de aquello, y también me confesó hace dos meses que en momentos de crisis fuerte todavía tiene que luchar contra las ganas de vomitar.
Joder, Allan, vaya rollo que me ha salido… lo siento. No tengo muy claro lo que quiero contar, el mensaje, tal vez solo quiero hacer ver la complejidad de todo esto, cómo no es una simple cuestión de modas, cómo en absoluto son gilipolleces de niña, cómo hay todo un universo de factores generales que se escapan a mi comprensión, cómo estas enfermedades no afectan solo a la persona que la sufre sino que desestructura y destruye a todo aquel que le ronda cerca.
Vaya, este ha sido otro tipo de “vomitona”. Gracias por el espacio y por el blog. Un abrazo.
Sí. Yo también pienso que la histeria actual culto/odio al cuerpo nos estamos volviendo locos... y respaldo totalmente lo que ha dicho Fanshawe. Al mundo le falta un poco de cordura.
Dejadme decir otra cosa: en mi opinión, este afán de ser perfecta, de controlar todo, de ser la mejor, se da especialmente en las mujeres, desde que empezaron a salir de sus casas para entrar en el mundo laboral. Tenían que ser la mejor trabajadora para demostrar que no era un mundo de hombres, y las mejores amas de casa/madres/mujeres para demostrar que no descuidaban sus obligaciones. Tanta presión crea este afán de perfección en todo, que se ha transmitido a la siguiente generación (e incluso a los hombres).
(Gracias por citarme, Allanciño, venga ducha de egorías!)
Muchísimo más sano que pasar ocho horas en la oficina, eso seguro.
Además la cosa se agrava, porque con el paso del tiempo en vez de liberar a la mujer de esta presión se le esta imponiendo también al hombre.
Por otra parte ¿que es bonito? A mi personalmente me gustan las mujeres con curvas.¿ Porque se toma como dogma un canon de belleza completamente artificial?.
Gracias por el post y el link a la galería. El tema me parece tan interesante como necesario.
Un saludo
Marilyn Monroe -prototipo de mujer estupenda con curvas- hacía gimnasia, no lo dudes. Ejemplos como éste, a miles.
Y otra cosa, no veo qué tiene de malo lo del cuerpo bonito. ¿Por qué no puedo ir al gimnasio simplemente porque no me guste la barriga cervecera? No hay que darle más importancia que la que tiene... pero tiene. Igual que me afeito y me peino y me corto las uñas porque a mí me gusta y punto, ¿o eso también es una imposición de la sociedad y no me doy cuenta?
Yo no impongo ningún dogma a nadie, pero no intentes convencerme de que ir al gimnasio por estética es malo y a la vez defiendas que "bonito" es algo relativo a cada persona.
capaz que me gusta verme los huesos que todavia no se me notan mucho, pero ya no a un extremo, si no a una persona normal.
y si, esto no se considera un foro, como ese de los pensamientos de una rubia, puede ser asi el nombre? en fin, ese blog lo eliminaron por estar convirtiendose en foro.
pero solo queria dar mi opinion nada mas.
suerte